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Prostitutas jovencitas que es un lenocinio

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Cerca de 50 lenocinios ilegales operan en el corazón político de La Paz, camuflados como oficinas y donde las mujeres se prostituyen incluso por Bs Los prostíbulos ilegales funcionan diariamente desde las En cada oficina pueden acomodarse hasta cuatro colchones.

La Razón ingresó a estos locales y observó que los ambientes son ófricos. El local denominado Sirenas tiene pegadas en las paredes flechas para que sus clientes puedan ubicarse. En una de estas antiguas casas, frente a un burdel ilegal, funciona un parvulario, que estaba cerrado con candado cuando este diario visitó el lugar. Junto a estos prostíbulos hay tiendas de ropa. En cada planta existen nueve oficinas. Uno toca una de las puertas, ésta se abre y se pacta el precio. Este medio pudo verificar que las mujeres que trabajan en el edificio Krsul cobran por 15 minutos Bs 30 y por 30 minutos Bs Una vez quise entrar a una óptica en la calle Potosí , pero no tenía la llave.

Todas ellas tomadas por el Diccionario de Autoridades , y del Vocabulario de Juan Hidalgo Autoridades, , pero estas acepciones han desaparecido en el DRAE actual. Otros sinónimos académicos de proxeneta son: Cabrito, cabrón, lupanar de loba , gorrón de guarro , chivo, son todos términos hasta ahora mencionados en este capítulo dedicado a la prostitución y que hacen alusión a animales.

Otros sinónimos americanos de prostituta alusivos a animales, no registrados en el DRAE, son: Otros sinónimos aluden a la condición de callejeras o de ambulantes de las prostitutas, como los ya mencionados: Portalera de portal , en Chile.

Atorranta , en la Argentina. Changadora , en la Argentina. Otros aluden a la costumbre que tenían las autoridades de cortarles el pelo a las prostitutas: En la América Meridional: En la Argentina, Paraguay y Uruguay: No obstante, al igual que sucede con las también mexicanas chuchumecas, el nombre de las cordiales campechanas es usado como equivalencia de prostituta en otros países americanos.

También son antiguos marca y hurgamandera , pero ambos vocablos pertenecían a la germanía y ya no se usan. Ambas palabras, hetaira y hetera, proceden de la misma palabra griega.

Documentada en español hacia Estuvimos ahí unas tres horas, hasta que accedió. Era el año Una mujer no bastaba y Mario conquistó a otras sexoservidoras. Les regaló flores, las invitó a cenar.

El negocio familiar nació poco tiempo después, cuando una jovencita llamada Lourdes se enamoró de Fredy, el hermano menor de Mario. Eran vecinos del mismo barrio y Mario, atento, le propuso trabajar en La Merced. Lourdes se negó pero el mismo Mario no esperaba una respuesta positiva.

Tenía un plan b. Como a Fredy no le gustaba Lourdes, le dijo: Ella aceptó de inmediato la propuesta de vivir con Fredy y se mudaron a casa de Mario. Días después, el padrote insistió de nuevo pero la joven volvió a rehusarse.

Luego le contó a Lourdes que la policía se había llevado a Fredy al reclusorio. Era una joven ingenua, dice Mario. Y entonces le recordó su propuesta de trabajo. Aunque se resistió al principio, un par de horas después aceptó. Los primeros días, entregaba pesos. Quería ver a Fredy. Convencida de que su novio estaba en prisión, la joven se esmeró. Dos meses después reunía mil pesos diarios. Mario sobornó a personas del reclusorio Oriente para fingir una visita.

Todo se trataba de dinero". Fredy fue citado en el lugar. Abrazó fuerte a Lourdes. Fredy volvió a la casa días después y pidió a Lourdes continuar con su trabajo en La Merced. En ocasiones, la joven juntaba hasta 5 mil pesos en un día. Fastidiada, anunció a Mario: Tiempo después, Lourdes informó a Mario que una muchacha quería trabajar en La Merced.

Se llamaba Teresa, tenía problemas en su casa. Después contraté a un chofer para que las llevara al trabajo y las trajera de regreso a mi casa. Vivíamos en Neza", cuenta Mario. Un par de semanas después, Lourdes lo contactó con otra adolescente.

Al día recibía unos 10 mil pesos". Mario enamoraba y padroteaba a otras muchachas cuando tenía oportunidad. Si otros padrotes les exigían una tarifa y las golpeaban, yo hacía lo contario: Instruía a sus hermanos: Enrique también se incorporó a la banda. Pasaba por las mujeres en la mañana y las llevaba a La Merced.

En la tarde paseaba con su esposa y en la noche las recogía. Otro empleado se encargaba de vigilarlas durante el día. La farsa entre Lourdes y Fredy continuaba. Ella, dice Mario, aprendió, como él, a ser astuta, con tal de complacer a su hermano.

Cuando pasaban los clientes, les arrebataba alguna pertenencia: Teresa también contribuyó al negocio. Anunció que dos jóvenes de su pueblo —en Actopan, Hidalgo— querían trabajar en La Merced, hartas de la pobreza y los problemas familiares. Mario, feliz, se compró un automóvil y comenzó a salir con Laura, una funcionaria del Seguro Social que estaba al tanto de sus negocios y vivía en la colonia Morelos.

Después de las nueve de la noche, empleados y sexoservidoras pasaban a recogerlo a casa de su nueva mujer y frente a ella le entregaban los fajos de billetes. Cuando Mario se despedía, Laura reclamaba:. Cuando estaban por dar vuelta en la calle Manzanares, notaron que una camioneta obstruía el camino. Había una buena cantidad de policías en la calle.

No sería la primera vez que la librara. Era el 6 de julio de Meses antes, Mario había llevado su negocio a la cima. La banda de hermanos disponía en todo momento de al menos cinco o seis mujeres.

Se encargaba de conseguir identificaciones falsas para las menores de edad y su territorio se había expandido a las calles Manzanares, Limón, San Pablo, el callejón de Zavala y la avenida Circunvalación. Mario aceptó de inmediato.

La familia vivía ahora en la Morelos, en una casa de un piso. El jueves por la mañana, Brenda, curiosa, preguntó: Mario, molesto, la reprendió: Volteó a ver su hermano y le dijo: Un par de horas después, sus hermanos regresaron con malas noticias: Para justificar sus días de ausencia en casa, Brenda afirmó que Mario la secuestró y violó.

También lo acusó de prostituir a mujeres. Cuando el policía realizó la pregunta, Mario vio llegar a Esperanza y a sus hermanos, esposados. Al llegar a buscarlo a la delegación, Brenda los acusó de ser cómplices. Ya retirada de la prostitución, se había mudado también a la Morelos, a un departamento cercano. Después de entregar a Mario las ganancias del día, las sexoservidoras cenaban los alimentos que Esperanza preparaba.

Si mis hermanas hubieran crecido a mi lado, imagino que las habría prostituido", indica Mario. Cuando se efectuó el operativo, ellas tenían 12 y 14 años y fueron albergadas en un DIF. Los hermanos fueron trasladados al reclusorio Oriente. A Mario lo acusaron de seis delitos: Una prueba de polígrafo determinó que Brenda no decía la verdad por completo. A Mario le restaron los primeros tres delitos.

Las autoridades encontraron sólo a dos de las chicas padroteadas, ambas menores de edad. Mario había utilizado la misma fórmula con ellas: En el interrogatorio, una declaró: Al confrontarlas, descubrieron que prostituía a ambas y denunciaron.

La sentencia por lenocinio fue de año y medio. A esa cifra se agregaron las condenas por los dos delitos restantes.

El delito de corrupción de menores procedió porque Mario convenció a Fredy, adolescente entonces, de prostituir a la joven con la que vivía, menor también. Fredy admitió que su hermano mayor lo introdujo al negocio y recibió una condena de tres años y medios en un tutelar de menores. Al salir, se alejó de su familia. No a todas enamoraba—, dice Mario y cambia el tema—, a veces las amenazaba, otras las convencía. Fueron casi cuatro años.

Alguien le dijo una vez: Y él siguió el consejo. Si una se iba, me sentía un poco triste y se me pasaba cuando llegaba otra.

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prostitutas jovencitas que es un lenocinio Ese mismo día lo acusaron con Doña Coco, quien terminó por echarlo. Cuando Mario se despedía, Laura reclamaba: Cuando los patrulleros molestaban a los clientes, decíamos que el comandante estaba con nosotros. Sinónimos de ama o madama: Cuando efectuan operativos de cierre o clausura de estos locales las señoritas llegan a prostituirse en las calles esto produce mucho mas daño a la sociedad en su conjunto, ya es mucho tiempo que las autoridades no dan una solucion a este conflicto deberia de normarse de una vez esta actividad y al mismo tiempo deberia ser controlada dentro de la misma normativa. Se conservan en el DRAE los siguientes sinónimos de prostituta procedentes de la germanía: Él mismo preparaba los guisados que vendía a 40 pesos a las sexoservidoras.

Ciertamente manceba es sinónimo de concubina, pero ésta no es una prostituta. Actualmente, cotarrera sigue siendo sinónimo de prostituta en México. Diccionario de Autoridades , ed. Tomadas del Vocabulario de Juan Hidalgo, Pues ama , madama o madrota si es mujer, y canaca o taita si es hombre. Algo que no sucede ya con su sinónimo cambiador. Sinónimos de ama o madama: Y también en México: De ahí que, en germanía, en este mismo sentido, se usara el derivado regresivo rufo.

Antiguamente el verbo era rufianar y equivalía a alcahuetear. Vocabulario español latino, , de Elio Antonio de Nebrija. Todas ellas tomadas por el Diccionario de Autoridades , y del Vocabulario de Juan Hidalgo Autoridades, , pero estas acepciones han desaparecido en el DRAE actual.

Otros sinónimos académicos de proxeneta son: Cabrito, cabrón, lupanar de loba , gorrón de guarro , chivo, son todos términos hasta ahora mencionados en este capítulo dedicado a la prostitución y que hacen alusión a animales.

Otros sinónimos americanos de prostituta alusivos a animales, no registrados en el DRAE, son: Otros sinónimos aluden a la condición de callejeras o de ambulantes de las prostitutas, como los ya mencionados: Portalera de portal , en Chile.

Atorranta , en la Argentina. Changadora , en la Argentina. Otros aluden a la costumbre que tenían las autoridades de cortarles el pelo a las prostitutas: En la América Meridional: En la Argentina, Paraguay y Uruguay: No obstante, al igual que sucede con las también mexicanas chuchumecas, el nombre de las cordiales campechanas es usado como equivalencia de prostituta en otros países americanos.

Cada una de ellas entregaba 15 pesos a su llegada y 25 al retirarse. Por relación sexual cobraban entonces y 40 correspondían al cobrado r. Hoy, la tarifa apenas se ha elevado a o pesos. Cuando una nueva mujer llegaba, casi todos los días, preguntaba a Javier: A Mario le fascinaba el lugar. Con un poco de astucia se conseguía dinero de inmediato. Otro día, llegó una mujer. El hombre corpulento y de gafas tipo policía alza el brazo derecho en señal de "aquí estoy".

Parece listo para responder las preguntas sobre su exvida criminal, finalizada el 6 de julio de , cuando fue capturado en un operativo tras una denuncia en su contra. Mario usa casquete corto, lleva puesto un pantalón de mezclilla y una playera ceñida que muestra un cuerpo con apariencia de haber sido ejercitado.

Uno se impone al resto: Acaba de cumplir 38 años y es el mayor de seis hermanos: Nació en la colonia Obrera, en la Ciudad de México: Nos daba con palos, plancha, cucharas, cuchillos". En aquel tiempo, Esperanza entró a trabajar de fichera en un cabaret. Al poco tiempo, comenzó a prostituirse en la zona roja de la Obrera. Semanas después los echaron del cuarto de hotel que alquilaban porque a ella se le olvidó pagar la cuota diaria.

La indiferencia maternal de Esperanza fue en aumento. Las reuniones se extendían hasta el amanecer. Una bandita tremenda", recuerda. Mario ya había cumplido 17 años.

Uno de esos días de juergas prolongadas, Esperanza invitó a una joven vecina. Esa noche, Mario y la invitada sostuvieron relaciones. Como a ella no la recibieron en su casa, se quedó a vivir con la numerosa familia. Al poco tiempo quedó embarazada. A Mario no le quedó de otra que buscar empleo. Lo contrató de ayudante un comerciante que vendía relojes cerca de metro Taxqueña. A la siguiente jornada, Mario duplicó las llaves de la bodega. En la noche regresó al local y robó decenas de relojes.

Como el comerciante sabía quién era el ratero, se dirigió a su casa con una pistola guardada en la chamarra. Tocó la puerta y Mario abrió. La mujer sabía que no bromeaba. El sujeto esperó a Mario en la calle las siguientes horas. A veces desaparecía y regresaba con acompañantes. Esperanza lo observaba por la ventana. Esa noche, se fue al cabaret y contactó a un viejo amigo taxista, El Relevo. Por la mañana, la mujer llegó con la buena noticia: Mario escapó por la vecindad de al lado y el taxista lo recogió en una calle cercana.

Ocho meses después de haber llegado a La Merced, Mario abandonó su empleo de limpiacuartos. Su sueldo era de pesos semanales y dormían en una camioneta de la empresa.

A los pocos meses, recibió la visita de Enrique y su esposa. Se refería a un sujeto que fue conserje en las cuarterías durante la primera temporada de Mario en aquel barrio. Me apenaba no tener ropa, zapatos, quería un celular", recuerda Mario, sentado en la banca del Jardín San Pablo. No lo pensó dos veces. Yo era feliz", rememora el extratante. Las buenas noticias continuaron. Al día siguiente de su reincorporación, Doña Coco apareció en las cuarterías. En menos de 24 horas, Mario pasó de ser limpiacuartos al encargado de cobrar las entradas de las prostitutas.

Ahora ganaba pesos diarios y podía comprar lo que ambicionaba: Comenzó a hacer negocios con las sexoservidoras después de que una preguntó si podían trabajar antes de las seis de la mañana. Desde ese día, preguntaba a otras mujeres: Compraba condones a un peso cada uno y se los vendía en Al día, en Limón 7 trabajaban al menos 60 mujeres, y algunas sostenían relaciones hasta 50 veces por jornada. Al cobrador le daba igual.

Mario afirma durante nuestra charla que las cuarterías operaban con el consentimiento de las autoridades locales. Como La Merced abarca un tramo de la Cuauhtémoc, "funcionarios de ahí también recibían una tajada", dice, "y los mismos policías nos avisaban si había operativo. Cuando los patrulleros molestaban a los clientes, decíamos que el comandante estaba con nosotros.

Cuando clausuraban, podíamos quitar los sellos". Al poco tiempo, Mario cortejó a una oaxaqueña de 26 años que le contó cómo había escapado de su padrote. La chica tenía una hija a su cargo.

Con el fin de mantener contento a su nuevo novio, le entregaba las ganancias del día. Pronto, su sueldo aumentó a 2 mil pesos diarios. Lo invirtió en ropa y drogas. Mario le regresaba un par de billetes a la oaxaqueña para que cumpliera con sus deberes.

Cuando quedó embarazada, el proxeneta cortejó a otra sexoservidora, la misma adolescente que lo recibió el día que llegó a La Merced. Después, cuando se volvió una carga, Mario despachó a la primera. Los problemas en la cuartería comenzaron cuando Virgilio se percató de los negocios secretos de Mario y le exigió una tajada.

Las sexoservidoras también le dieron la espalda. Estaban furiosas porque había hecho a un lado a su novia embarazada. Ese mismo día lo acusaron con Doña Coco, quien terminó por echarlo.

Acostumbrado a recibir dinero de varias manos, comenzó a salir con otra joven sexoservidora: Mario se había vuelto adicto a la cocaína.

La situación se volvió insostenible. Ya ni siquiera se molestaba en tirarle una o dos frases bonitas de vez en cuando: Meses después, la mujer escapó. Mario buscó un reemplazo pero su mala reputación lo precedía. Ninguna trabajadora quería tenerlo cerca.

La solución, concluyó entonces, era secuestrar a alguna y padrotearla, aunque fuera a la fuerza. Luego de algunos días, encontró a su nueva víctima. Aprendió sus horarios y costumbres. Seria y trabajadora, era ideal para convertirse en su nueva novia. Ante la urgencia de una nueva fuente de ingresos, Mario tomó valor y se paró frente a la mujer, a unos pasos de la entrada de las cuarterías.

La tomó de la cintura, la levantó sobre su hombro y se echó a correr. La sexoservidora gritó, pataleó, pidió auxilio, pero nadie quería problemas con Mario.

Ingresaron a la iglesia Santa Cruz y Soledad, a un par de calles de Limón. Estuvimos ahí unas tres horas, hasta que accedió. Era el año Una mujer no bastaba y Mario conquistó a otras sexoservidoras. Les regaló flores, las invitó a cenar.

El negocio familiar nació poco tiempo después, cuando una jovencita llamada Lourdes se enamoró de Fredy, el hermano menor de Mario. Eran vecinos del mismo barrio y Mario, atento, le propuso trabajar en La Merced.

Lourdes se negó pero el mismo Mario no esperaba una respuesta positiva. Tenía un plan b. Como a Fredy no le gustaba Lourdes, le dijo: Ella aceptó de inmediato la propuesta de vivir con Fredy y se mudaron a casa de Mario. Días después, el padrote insistió de nuevo pero la joven volvió a rehusarse.

Luego le contó a Lourdes que la policía se había llevado a Fredy al reclusorio. Era una joven ingenua, dice Mario. Y entonces le recordó su propuesta de trabajo. Aunque se resistió al principio, un par de horas después aceptó. Los primeros días, entregaba pesos. Quería ver a Fredy. Convencida de que su novio estaba en prisión, la joven se esmeró. Dos meses después reunía mil pesos diarios. Mario sobornó a personas del reclusorio Oriente para fingir una visita. Todo se trataba de dinero".

Fredy fue citado en el lugar. Abrazó fuerte a Lourdes. Fredy volvió a la casa días después y pidió a Lourdes continuar con su trabajo en La Merced. En ocasiones, la joven juntaba hasta 5 mil pesos en un día.

Fastidiada, anunció a Mario: Tiempo después, Lourdes informó a Mario que una muchacha quería trabajar en La Merced. Se llamaba Teresa, tenía problemas en su casa. Después contraté a un chofer para que las llevara al trabajo y las trajera de regreso a mi casa. Vivíamos en Neza", cuenta Mario. Un par de semanas después, Lourdes lo contactó con otra adolescente.

Al día recibía unos 10 mil pesos". Mario enamoraba y padroteaba a otras muchachas cuando tenía oportunidad. Si otros padrotes les exigían una tarifa y las golpeaban, yo hacía lo contario: Instruía a sus hermanos: Enrique también se incorporó a la banda. Pasaba por las mujeres en la mañana y las llevaba a La Merced. En la tarde paseaba con su esposa y en la noche las recogía. Otro empleado se encargaba de vigilarlas durante el día.

La farsa entre Lourdes y Fredy continuaba. Ella, dice Mario, aprendió, como él, a ser astuta, con tal de complacer a su hermano. Cuando pasaban los clientes, les arrebataba alguna pertenencia: Teresa también contribuyó al negocio.

Anunció que dos jóvenes de su pueblo —en Actopan, Hidalgo— querían trabajar en La Merced, hartas de la pobreza y los problemas familiares. Mario, feliz, se compró un automóvil y comenzó a salir con Laura, una funcionaria del Seguro Social que estaba al tanto de sus negocios y vivía en la colonia Morelos.

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A través de un parlante se oye: Si mis hermanas hubieran crecido a mi lado, imagino que las habría prostituido", indica Mario. Ellas se muestran accesibles para conversar, aunque son reacias a hablar de sí mismas. En complicidad con su madre, Mario y sus tres hermanos sedujeron a decenas de mujeres y las esclavizaron sexualmentede aen las calles del barrio de La Merceden el Centro Histórico. Leave a Reply Cancel reply You must be logged in to post a comment. Esa noche vio a una prostituta veinteañera entregar un fajo de billetes a Javier.

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