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Las niñas estaban en círculo, una contra otra, contando aquellas pesadillas. Rabia, impotencia e incredulidad son las palabras que usa De la Fuente para describir el choque emocional que supuso verlas sonreír como niñas mientras relataban los pequeños infiernos por los que habían pasado.

Ese es exactamente el resumen que hace, pidiendo perdón con antelación por si la frase resulta cruda, Jorge Crisafulli: Desde hace años, las Misiones Salesianas recorren las calles de Freetown buscando a los menores huérfanos o abandonados, a los que pudieran ayudar. Recuerda que era época de lluvias la primera vez que se topó con el grupo de Aminata; sobre ese suelo embarrado que levantaba gotas de fango al pisar, Crisafulli se acercó, espantando a los hombres que las rodeaban y en 15 minutos de conversación les explicó quién era, dónde trabajaba y qué les podía ofrecer: Al día siguiente, seis de las siete se presentaron en la casa.

Las llevaron al hospital, les dieron un plato de arroz que ellas quisieron repetir y, entonces, entraron en escena los peluches. Me di cuenta ahí, de forma clarísima: El trabajo de Don Bosco Fambul tiene varias ramas y es concienzudo y constante. Crisafulli explica que esta muerte no solo impactó emocionalmente en la vida del resto de las chicas que vivían con ella y que la vieron fallecer, sino que hay un efecto resorte que las empuja a pedir ayuda a los salesianos, que en la mayoría de ocasiones buscan de forma proactiva a las chicas.

Y cada viernes, al final del recorrido, donde tienen montado un pequeño stand, hay entre 70 y 90 niñas. Si yo les intento dar consejos También en esos pequeños recorridos se les insiste en la Line Child, una línea telefónica que funciona de forma ininterrumpida desde y que sirve para que cualquier menor llame para compartir y buscar solución a sus problemas.

En Don Bosco Fambul tienen ya algunos programas para aportarles esa base y formarlas profesionalmente: Lo que desde las misiones se llama reunificación y que ya han conseguido con éxito en casos. Si las familias se enteran [las que todavía la tienen] las rechazan. Es entonces cuando uno de los trabajadores de las misiones les explica los abusos, traumas, violencia y dificultades por las que han pasado las niñas.

Exactamente lo que ocurrió con Aminata, a pesar de lo difícil que fue que se diera cuenta de que su vida no tenía por qué ser esa. Es peligroso el momento histórico que vivimos en España y en el mundo, con la irrupción del movimiento feminista como un sujeto político fuerte y potente que lo cuestiona todo: Porque el sistema patriarcal encuentra en cada momento histórico rearmarse y volver a fortalecerse. Hoy por hoy, la prostitución es inseparable de la pornografía y por ende, del nexo que conecta y retroalimenta a ambas: La trata, ese crimen intocable de la fratría masculina en el poder, funciona como la reproducción masiva de la prostitución industria del sexo y coloniza sociedades desde una especie de multinacional protegida por los Estados.

Existe toda una neolengua bien articulada, que ha entrado en la academia feminista y también se la han apropiado organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. El debate ya no se centra en legalizar la prostitución a nivel global sino en convertir a la trata en una industria totalmente legal y el proxenetismo en una actividad empresarial.

También parece que el límite de su expansión no se lo pueden poner los Estados, ni los partidos políticos, ni los medios de comunicación, ni la academia ni movimientos feministas. Pero el movimiento feminista cumple un papel clave en desenmascarar a la industria del sexo y el proxenetismo.

Históricamente, el movimiento feminista ha sabido deconstruir al patriarcado, ha sabido resistirlo y encontrar caminos de lucha hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Hemos dado pasos gigantes en tres siglos y ahora toca dar uno clave, porque en este paso se libra la principal batalla para que las mujeres podamos ser individuos y sujetos de derecho en total igualdad con los hombres: Dejémonos de ser embaucadas y embaucados por dicotomías y eufemismos posmodernos que también proliferan en artículos académicos: Nos rasgamos las vestiduras y hacemos campañas contra la cosificación de las mujeres en anuncios de publicidad o en medios de comunicación pero nos olvidamos de las prostituidas en las calles que ofrecen sus servicios en webs y periódicos y muestran sus cuerpos como meros objetos y mercancías.

Tampoco nos escandaliza que la explotación sexual dentro de los prostíbulos sea tan difícil de demostrar y que a diferencia de otras explotaciones laborales, caiga solo sobre la víctima el peso de la denuncia.

El caso de La Manada de los Sanfermines causó un inmenso revuelo social, pero: Y para eso, primero tendremos que sacar a la prostitución del lugar de la excepción patriarcal. Tal vez así podremos empatizar con las miles de víctimas invisibles en España que no tienen la oportunidad de contar su experiencia dentro de los campos de concentración como ha podido hacerlo Amelia Tiganus en Salvados. Tal vez así podamos arrinconar al sistema prostitucional para que de una vez por todas comience su fin.

El camino es largo. Pero, aquí y ahora, bien vale la pena que el movimiento feminista tenga en su agenda política ese objetivo. No sé cómo posicionarme en este debate. Lo he hablado con amigas, alguna muy cercana al problema, pero no he conseguido aclararme a este respecto conmigo mismo. Porque muchas de las situaciones lamentables que denuncia con una regulación real serían evitables. Ridículamente moralista y probadamente falso.

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Lo que desde las misiones se llama reunificación y que ya han conseguido con éxito en casos. Existen las ranchadas de personas adultas y ranchadas de adolescentes. Mi madre era muy feminista y me crié con ese tipo de textos. Lo primero que pensé cuando me violaron tres desconocidos fuera de mi zona de confort, fue que iba a morir. Es como si el simple hecho de hacer cosas le quitase un poco de masculinidad. Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice.

Lo hace a través de sus novelas, de sus películas y de las entrevistas que ofrece. Por eso en esta no encontramos las respuestas que esperamos oír, sino las que nos hacen pensar.

Cuenta en Teoría King Kong que empezó a ser feminista cuando violaron a una amiga, a pesar de que a usted le había ocurrido tres años antes. Realmente nací en un ambiente feminista. Mi madre era muy feminista y me crié con ese tipo de textos. Pero por aquel entonces no me interesaba en absoluto. Después de que me violasen, solo supe que era algo que había pasado. Me prometí a mí misma que no lo pensaría, que no le daría importancia, y así no existiría. Solo fui consciente a través de mi reacción, de mi rabia, hacia la violación de una amiga.

Me di cuenta de que era igual de grave en su caso que en el mío. Fue por sororidad, pero también por un proceso natural. Un sistema de protección del cerebro humano. Todo eso cambia cuando ocurre a tu lado y lo ves desde fuera. Cuando le pasa a una colega. Por ejemplo, de vocabulario. No puede existir una sola palabra para referirse a la violación en español, inglés o francés. Y que sea la misma en el caso de las violaciones en conflictos armados, las agresiones domésticas dentro de la pareja o la violación bajo amenaza de muerte.

Lo primero que pensé cuando me violaron tres desconocidos fuera de mi zona de confort, fue que iba a morir. Lo relacioné de manera directa. Pero desde luego, tanto este caso como el de la chica violada y asesinada mientras hace running, forma parte del mismo hilo de violencia de los hombres hacia las mujeres.

Y de cómo nosotras nos sentimos intimidadas constantemente. Los hombres no son conscientes de que ellos pueden sentirse fuertes por la calle, en parte, debido a los agresores. Hace 25 años que escribí Fóllame y durante todos esos años he escuchado historias de mujeres que han sido violadas. El hecho de que ellos mismos no se reconozcan como violadores me fascina, y pienso que aquí tenemos que hacer algo.

No podemos ser tantas víctimas y tan pocos agresores. Los chicos se adentran en una noche oscura en la que experimentan un deseo que parecen no controlar. Para ellos es solo un subidón de testosterona. Han tenido su propia revolución sexual para la que utilizan el cuerpo de las chicas, pero sin las chicas. Creo que de verdad no lo saben. Y lo peor es que son sinceros.

Pero si has tenido sexo con chicas que no querían, has hecho algo mal. Es hora de que los hombres despierten un poco. En realidad, como sociedad sabemos que cuando te violan no puedes reaccionar de manera demasiado agresiva. Estamos hartas de escuchar semejantes conclusiones que poco o nada tienen que ver con la protección de los derechos de las mujeres, niños y niñas prostituidas por todo el mundo. A estas perlas, debemos añadir la campaña de persecución y derribo a la que estamos sometidas las feministas que nos manifestamos contra todo tipo de explotación sexual y que hablamos abiertamente de abolicionismo, se nos tacha de paternalistas, protectoras patriarcales, reprimidas, que no tenemos idea, que no sabemos lo que les ocurre a las mujeres y lo que sienten y piensan, incluso a veces hasta algunos sectores de la izquierda nos compara con la iglesia católica, nos habla de moral, nos dicen que somos unas puritanas, que estigmatizamos a las mujeres y un sin fin de falsas acusaciones.

Abolir la prostitución es legislar en favor de las millones de mujeres obligadas por el sistema patriarcal y capitalista a vender sus cuerpos pobreza, precariedad, desigualdad extrema, violaciones, abusos sexuales continuados y secuestros, es la realidad de las mujeres prostituidas y algo fundamental, la abolición es EDUCAR EN IGUALDAD, educar para que los hombres no crean que consumir cuerpos de mujeres es un derecho, educar para que el sexo no sea dominio patriarcal, para que no se perviertan el sentido de libertad y consentimiento.

Muchas de nosotras reconocemos la humillación, la vejación, la violación, los insultos, la opresión, el miedo, la culpa, el secuestro, las palizas etc. Muchas de nosotras se han lanzado a las calles a penas sin recursos o con recursos propios porque no en pocas ocasiones la academia nos cierra las puertas para investigar, para conocer de primera mano lo que ocurre con las mujeres prostituidas.

Claro que nuestras voces son legítimas, solo por nombrar a algunas de estas investigadoras valientes, que han arriesgado incluso sus vidas: No quiero terminar sin nombrar a las supervivientes de la prostitución que llevan años, no sin dificultades alzando sus voces, testimonios cargados de verdad, de dolor y de resistencia. Testimonios cargados de política y de denuncia. Narrativas que nos hablan de impunidad, de corrupción, de complicidad política, jurídica, social, que nos hablan de la institucionalización de la prostitución y de las condiciones de esclavitud en la que tuvieron que subsistir, nos hablan de la deshumanización total y de la desconexión de sus cuerpos para soportar el impacto de la humillación y la vulneración extrema de los derechos humanos.

Con este escrito quiero volver hacer un llamamiento y exigir por un lado a la izquierda y sus políticas y políticos que dejen de hacerse los ciegos, sordos y mudos ante la prostitución, que dejen de subirse al barco de la industria sexual y proxeneta, ya sea desde la ignorancia o desde la complicidad.

Que se sumen de una vez por todas al modelo nórdico y que comprendan que la prostitución es incompatible con la igualdad entre las mujeres y los hombres. Por otro lado, al movimiento feminista para que dejemos de debatir sobre nuestros derechos y nos unamos con fuerza para que estos no se sigan vulnerando. Pero se hace necesario diferenciar la prostitución como una profesión en la que se deberían respetar los derechos de las mujeres como en cualquier otra de la prostitución de la que tu hablas que consiste realmente en una explotación sexual de la mujer.

Soy consciente de que el primer caso no es el predominante, hecho que me parece insuficiente para obviar su existencia, hecho que debería invitarnos a luchar por un espacio seguro para las mujeres en la prostitución.

Sí, hay mujeres que quieren dedicarse a la prostitución. Eso no significa que estas mujeres quieran vender su cuerpo y mucho menos venderse a ellas mismas.

Respecto a tu ardua defensa de la abolición de la prostitución, hasta donde yo sé la prostitución de menores y la prostitución forzada las verdaderas representaciones de la explotación sexual son ilegales en España.

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